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El primer dia
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        Siempre nuestro primer día en una actividad nueva, por muy interesados e inquietos que estemos, está rodeado de un halo de misterio, dudas, miedos e indecisiones. ¡¡ Cuantos de nosotros no hemos pensado en dar marcha atrás incluso antes de llegar al lugar donde se celebra esa actividad !!. Obviamente el Tai Chi no es una excepción y siempre hay alguien que se encuentra con esas dudas.

        En mis cortos años de profesor de Tai Chi (sólo llevo enseñando desde Enero de 1996) han entrado gente nueva con una problemática distinta y algunos llenos de muchas dudas. Uno de los grandes problemas con los que me he encontrado ha sido con gente impaciente que no me ha dado tiempo de enseñarles porque venían con la sensación de haber perdido el tiempo y querían recuperarlo en un abrir y cerrar de ojos.

        Voy a describir algunas situaciones que se me han presentado sin ánimo de ofender a nadie.

ESTO ES FÁCIL

        Bajo este grupo se encuentran aquellas personas que ven una clase de Tai Chi y al observar sus movimientos suaves y lentos piensan que es facilísima su práctica. También está la persona que ha practicado alguna actividad física, aunque sea hace tiempo, y cree poseer un mayor grado de coordinación que el que en realidad tiene.

        No conocen la realidad de su cuerpo y sus propias limitaciones. El problema se presenta cuando empiezan a practicar y observan como su cuerpo se ha convertido en un puzzle inmanejable de brazos y piernas que van a su libre albedrío sin responder a ningún esquema y por supuesto sin seguir las indicaciones del profesor. En función de como cada uno afronte esta situación dependerá su continuidad.

TENGO UN PROBLEMA

        Hay gente que se acerca al Tai Chi porque tiene algún tipo de problema físico y le han aconsejado que efectúe un ejercicio que no sea brusco. Este tipo de personas, y dependiendo en gran medida del tipo de problema físico que tengan y de la importancia que le den al mismo, tomará dos caminos:

  • No hará nada por miedo a "dañarse" más. Esta actitud sólo conseguirá anquilosarlo más.
  • Si se atreve con algún tipo de ejercicio lo hará con mucha cautela y sobre todo temor.

        Entre mis alumnos he tenido mujeres embarazadas, personas con problemas de columna y algún que otro malestar físico. Al principio han empezado con bastante cautela y mucho miedo a hacerse daño. Mi consejo para esta situación es que escuchemos siempre al médico pero que también alejemos el miedo a ejercitarnos (siempre siguiendo unas pautas lógicas) y aprendamos a escuchar, a sentir lo que nos dice nuestro cuerpo. En una palabra que volvamos a redescubrirnos a nosotros mismos.

¿ ESTO QUE ES ?

        Existen personas que algún día se tropiezan con alguien efectuando Tai Chi, bien sea en una exhibición o alguien practicando en un parque, y se sienten atraídos por lo que están viendo. Nunca antes habían visto nada parecido y les parece algo curioso e incluso, porque no, bastante bello y grácil. Tras la posible timidez inicial en preguntar y viendo que ese "tipo de gimnasia" les atrae, intentan informarse. Algunos dan el paso definitivo de apuntarse y experimentar en su propio cuerpo esos movimientos tan agradables a la vista. Otras personas se ven empujadas por alguna amistad que los convence de alguna forma para que vayan y vean una clase. Este tipo de personas son quizás las mejores en el sentido de que no vienen con prejuicios o ideas preconcebidas, por regla general creen no tener ninguna molestia física. Cuando van a clase tienen un espíritu curioso y a la vez crítico consigo mismo y lo que ven pero la curiosidad los mantiene vivos y espectantes.

        No es que se trate del mejor grupo de personas para trabajar pero siempre es mejor no tener ninguna idea preconcebida, que nos puede llevar al engaño (nos creemos que se trata de una cosa y nos encontramos otra).

 

Historieta "ficticia"

H:    Una persona que aspira a practicar Tai Chi, le han hablado acerca de él, se ha informado (porque le gusta saber algo acerca del terreno que pisa), es algo creído. Por suerte no todas las personas son así pero voy a retratar un caso algo "extremo".

A:    ¡ Bueno !, me han hablado de algo llamado Tai Chi que parece ser viene de oriente y qué es muy bueno para la salud, quien me lo recomienda me ha animado tanto que voy a decidir apuntarme. Vamos a ver estamos a mediados de mes, pues nada empiezo el mes que viene.

H:    Pasan los días y lógicamente llega el mes que viene y nuestro aspirante a principiante no se decide a empezar.

A:    ¡ Joroba ! como pasan los días, lo malo es que las clases empiezan a las cinco de la tarde y no sé de dónde sacar el tiempo. Pero voy a ver si hago un esfuerzo y, al menos, voy a ver una clase.

H:    Por fin, llega el día en el que nuestro aspirante se acerca por la clase de Tai Chi.

A:    Bueno ya llego al gimnasio y vamos a ver qué tipo de gente me encuentro. Espero no encontrar nada raro, aunque todavía estoy a tiempo de dar la vuelta y volver otro día; total siempre puedo empezar mañana.

H:    A pesar de sus dudas algo empuja a nuestro aspirante a seguir adelante y llegar al gimnasio donde se dan las clases de Tai Chi.

A:    Vale, ya estoy aquí. Vamos a ver qué tipo de gente hay aquí, espero que no sean muy raros e intenten convencerme de cosas "inexplicables".

H:    Por fin se acerca al lugar donde se dan las clases.

A:    ¡ Madre mía qué gracia !, hay gente que va vestida de negro parecen cucarachas o árbitros de fútbol vestidos de largo. Bueno al menos lo que están haciendo se ve que es muy fácil porque se hace muy lentito y eso me va bien a mí. Además como he efectuado otras actividades físicas no debe de presentar ningún problema, seguro que lo domino en un par de días. Además resulta curioso el verlos practicar con una música de fondo, supongo que será algún tema extraído de los 40 principales.

H:    Tras ver la clase decide hablar con el profesor para apuntarse.

A:    Hola, quisiera practicar estos ejercicios que hacen ustedes.

P:    Muy bien, encantado de poder ofrecerte la oportunidad de aprender Tai Chi. ¿Sabes qué es el Tai Chi?

A:    Claro, es un ejercicio que viene de China, donde los ancianos lo practican en los parques y por lo visto es fácil de aprender. También es bueno para la salud, lo he leído en un artículo en el periódico y también me lo ha indicado así un amigo, y lo inventó un monje.

P:    Conoces "algo" de sus orígenes pero no es tan fácil de aprender como te crees puesto que se trata de un ejercicio de coordinación que para algunas personas le resulta más difícil que a otras.

A:    Ya veo, pero yo he hecho ejercicio y no creo que sea mi caso. Por otro lado tengo la sensación de que este ejercicio se aprende muy rápidamente.

P:    El Tai Chi es un ejercicio que va enfocado al individuo y por tanto va a depender bastante de cada persona el tiempo de aprendizaje, cada uno somos un pequeño microcosmos dentro del macrocosmos que es el Universo. Con esto quiero indicarte, permite que te tutee, que hay gente que empieza a "dominar" los movimientos antes que otras y no existe una medida de tiempo ni una regla para saber el tiempo que cada persona va a emplear en su aprendizaje. Para facilitar las cosas al principiante se le empieza enseñando los movimientos en su concepción amplia, sin grandes detalles, para no agobiarlo el primer día ........

H:    El profesor le dedica un tiempo a nuestro querido aspirante que poco a poco empieza a darse cuenta que puede haberse pasado un poco de listo. Tras esta charla con el profesor quedan para la siguiente clase donde el aspirante va a tomar conciencia de la realidad de su cuerpo.

A:    Madre mía, ya estoy metido en esto del Tai Chi y no veas lo difícil que es. Con lo bien que voy en bici y ¿dónde está mi equilibrio?, con lo bien que conduzco el coche y ¿dónde he dejado mi coordinación?, ¿por qué este brazo se está revelando contra mí y no quiere ir hacia donde le indico?. Al menos no me van a salir agujetas y espero no equivocarme en eso.

H:    Por desgracia no sigue las indicaciones del profesor y se esfuerza más de lo que puede por lo que al día siguiente amanecerá con agujetas en sus piernas aunque no haya creído que un ejercicio tan lento como el Tai Chi pudiese ocasionárselas.